Soluciones para acabar con la incontinencia urinaria

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La incontinencia urinaria es algo habitual entre las mujeres. Su aparición se produce por diferentes causas, siendo muy importante que el médico realice todos los análisis pertinentes para que determine la causa que genere este problema y ponerle la solución más adecuada y que se pueda seguir con una vida totalmente normal.

Causas

La incontinencia urinaria puede aparecer por diferentes causas. Una de las principales es la debilidad de los músculos del suelo pélvico, que se encargan de mantener cerrada la uretra, es decir, el conducto por el que pasa la orina. Pero, además, hay otros factores, como el envejecimiento, sobrepeso, el embarazo y el parto -en el que se puede producir un desprendimiento de la vejiga- o la menopausia.

Las pérdidas de orina también pueden producirse por causas médicas como el parkinson, el alzheimer, la demencia, el infarto cerebral, diabetes o esclerosis múltiple, entre otras.

Soluciones

En función de la causa y del nivel de incontinencia urinaria, se pueden poner en práctica varios tratamientos y soluciones. Normalmente, a veces, suele ser necesario con fortalecer la musculatura del suelo pélvico. Para ello, una de las mejores formas es realizar los denominados ejercicios de Kegel, ya que permiten mantener en su sitio a la uretra, vejiga, recto y vagina, manteniendo en mejor estado toda la musculatura de la zona.

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La realización es fácil. En primer lugar, se debe comenzar por hacer pequeños cortes mientras se orina para ir acostumbrándose a hacer el ejercicio. El movimiento consiste en contraer y relajar los músculos que rodean la vejiga. Inicialmente, puede ser suficiente con hacer series de entre 10 o 20 contracciones y relajaciones, que se tienen que ir haciendo a lo largo del día. Progresivamente, se tiene que aumentar el número de veces, siendo recomendable llegar a las 200 repeticiones diarias en cuatro series de 50 veces cada una. Y, por supuesto, la constancia es la clave.

En otras ocasiones, es posible solucionar el problema con medicación o bien incluso se puede llegar a la intervención quirúrgica, que es una solución definitiva para colocar una malla, que se adhiere a la piel a través de la uretra para que haga de muro de contención y se evite el desplazamiento y, en consecuencia, la pérdida de orina. Otra opción es la intervención con láser, que suele ser una técnica menos agresiva.

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