¿Qué es la fatiga crónica?

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Tras el final de las vacaciones y con el cambio de estación, muchas personas se sienten cansadas. Un cansancio que, en ocasiones, no desaparece. Son casos en los que se padece fatiga crónica, que a veces puede confundirse con la astenia primaveral y otoñal o con la depresión o síndrome postvacacional, aunque son totalmente diferentes. De hecho, la fatiga crónica requiere de tratamiento porque no se pasa por sí sola ni conforme avanzan los días.

Qué es la fatiga crónica

La fatiga crónica se define como un estado de agotamiento permanente, que se prolonga en el tiempo, durando más de seis meses. Además, no se produce ninguna mejora aunque se descanse y se produce un empeoramiento cuando se realiza cualquier actividad física o mental.

Normalmente, no hay una causa clara de por qué se produce la fatiga crónica, aunque clínicamente sí se relaciona este síndrome con diversos factores como enfermedades infeccionas como el virus de EpsteinBarr, algunos tipos de herpes, candidiasis o la rubéola, entre otros.

También puede estar detrás de la fatiga crónica una alteración del sistema inmunitario, alergias, el consumo de determinados tóxicos o el estrés intenso y continuado.

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Síntomas

Para saber si se padece fatiga crónica, hay unos síntomas que son claros. Uno de los más evidentes es que disminuye el rendimiento y la capacidad de rendir de la persona por ese agotamiento físico y mental.

La sensación de cansancio es continuada y pueden producirse también dolores musculares o en las articulaciones, aparte de registrar episodios de insomnio y mostrar un carácter más irritable.

Incluso se pueden producir problemas más graves como alteraciones del ritmo cardíaco y de la respiración, experimentando a su vez cambios en la visión porque no se ve bien.

Tratamiento

El tratamiento para la fatiga crónica se centra en tomar medicamentos en función de los síntomas que se presentan para paliarlos como analgésicos e, incluso, antidepresivos. Además, se recomienda al paciente que practique técnicas de relajación y realice ejercicio físico moderado.

La calidad del sueño es igualmente importante, así como seguir una dieta saludable y equilibrada para que no falten nutrientes. Y, si se precisa, es conveniente recibir apoyo psicológico.

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