¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

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En vacaciones es habitual tener algunas molestias en el aparato digestivo porque se cometen algunos excesos y no se siguen los hábitos habituales del resto del año. Son problemas que se suelen asociar con malas digestiones pero, que en realidad, pueden ser una señal de que algo no va bien en el estómago. Y es que muchas veces se confunden con el reflujo gastroesofágico.

Qué es

Bajo este término un poco difícil de pronunciar se esconde en realidad una enfermedad que, inicialmente, es benigna, aunque genera molestias. Y es que se nota que se padece porque el contenido del estómago asciende hasta el esófago.

Habitualmente, la aparición de esta patología está asociada con el sobrepeso y la obesidad o bien empiezan a tener síntomas personas que han ganado peso, aunque también hay otros factores y causas que pueden propiciar su aparición como tener una hernia de hiato o ser fumador.

Además, aunque es una patología común porque entre un 10% ó 15% de las personas la padecen más de una vez por semana, hay etapas en la vida en las que suele aparecer con mayor frecuencia como es el caso de los embarazos. También son más propensas personas que hacen un ejercicio intensivo.

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Síntomas

Esta enfermedad se detecta porque tiene unos síntomas muy claros. Uno de ellos es el ardor de estómago, así como la quemazón, aparte de tener dolor en la zona del esternón. Son síntomas que empeoran tras comidas copiosas o bien cuando la persona se tumba o se agacha.

Además, pueden presentarse otros síntomas como dolor torácico o de garganta, pesadez estomacal tras comer, laringitis, náuseas, alteraciones del sueño o una pronta saciedad al comer.

Tratamiento

Normalmente, esta patología se trata con fármacos antiácidos como rabeprazol, pantoprazol o el omeprazol, entre otros, aunque el médico también puede recetar otros medicamentos como los llamados anti-H2 entre los que se encuentran la cimetidina y la ranitidina. No obstante, en algunos casos, puede ser conveniente hacer una cirugía.

Además, es bueno adelgazar en el caso de sobrepeso y de obesidad, así como evitar la ropa que no sea cómoda y oprima esa zona, no comer alimentos grasos ni bebidas con gas y elevar la cabecera de la cama para dormir.

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