Hernia de hiato: síntomas y tratamiento

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La hernia de hiato es más frecuente de lo que inicialmente se piensa. De hecho, hay muchas personas que la padecen. En general, se produce por las vísceras abdominales, principalmente del estómago, que pasan a formar una protuberancia, que se desplaza hacia la cavidad torácica por el hueco del diafragma, el hiato esofágico, y en el que se produce un ensanchamiento que no es el normal. Aunque, a veces no presente síntomas, sí puede producir molestias en el aparato digestivo para las que hay tratamiento.

¿Qué causa la hernia de hiato?

La hernia de hiato puede deberse a varios factores. Uno de ellos es el tabaco, así como la obesidad, aparte de originarse también como consecuencia de múltiples embarazos. No obstante, también hay otros factores entre los que figura la ropa por ejemplo que presione toda la zona abdominal, los vómitos frecuentes y el estreñimiento.

Otras posibles causas están relacionadas con una inadecuada alimentación, en concreto, por la ingesta de alimentos ricos en grasas porque favorecen que el estómago se vacíe antes. Además, puede hacer su aparición por el envejecimiento al ir perdiéndose elasticidad en la zona.

Síntomas

En ocasiones, la hernia de hiato no presenta síntomas, lo que hace que haya personas que la padecen, pero que no están diagnosticadas. Cuando sí se presentan, lo más habitual es notar ardor de estómago, reflujo, náuseas, eructos y dolor de estómago. También se puede sentir una mayor saciedad al comer, presión en el tórax y dificultad para tragar.

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Tratamiento

La hernia de hiato puede tratarse una vez diagnosticada para lo que se realiza habitualmente una gastroscopia. El principal tratamiento es introducir cambios en los hábitos de vida y, sobre todo, en la alimentación para distribuir todas las comidas bien y no tomar alimentos con demasiadas grasas.

Además, será necesario eliminar de la dieta todas las grasas saturadas y hacer comidas mucho más ligeras. En cuanto a las bebidas, habrá que decir adiós a todas aquellas que son gaseosas, con sabor ácido, las dulces y edulcoradas y, por supuesto el alcohol.

Seguramente, el médico también recomendará dejar de fumar y bajar de peso en el caso de las personas fumadoras o que tengan sobrepeso. Otro buen hábito es no irse a dormir hasta que pasen dos horas de haber comido.

Si con estos tratamientos no se palían los síntomas o es excesivamente grande, lo más probable es que habrá que pasar por el quirófano. A veces, la intervención puede hacerse por laparoscopia.

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