Anemia: ¿cómo reconocerla?

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La anemia afecta a muchas personas, sobre todo, a mujeres en edad fértil por la pérdida de sangre durante la menstruación, aunque también responde a causas genéticas, una mala alimentación o por dificultades de absorción intestinal de los nutrientes, entre otros factores. Sus síntomas no siempre son identificados correctamente porque algunos de ellos pueden confundirse con etapas en las que se está sometido a mucho estrés e, incluso, con la astenia primaveral. Sin embargo, no es lo mismo y hay que saber reconocerlos rápidamente para ir al médico con el fin de realizar las pruebas que corroboren si se tiene o no anemia y comenzar el tratamiento.

Síntomas

Entre los síntomas más comunes de la anemia se encuentra la palidez del rostro, así como la fatiga, sentir frío y tener con frecuencia cefaleas y palpitaciones. Además, se tiende a percibir un aspecto más débil y a notar falta de energía para afrontar el día a día e, incluso, se puede llegar a notar dificultad para respirar. Cuando el caso de anemia no es leve, otros síntomas habituales son los mareos, dolores de cabeza, zumbidos en los oídos, aumento de la frecuencia cardiaca, caída de pelo y cambio en el color de las uñas y de la piel, que se tornas más pálidas.

Diagnóstico

Estos síntomas son bastante comunes a otra serie de afecciones o patologías por lo que para conocer si se tiene o no anemia es necesario acudir al médico para que realice las pruebas necesarias. Inicialmente, se hace un análisis de sangre que es más que suficiente para hacer esta comprobación. En el caso de que haya más síntomas o del nivel de anemia, el médico puede determinar la conveniencia de que se realicen otros test.

Tratamiento

Normalmente, la anemia se produce por una falta de hierro, vitamina B12 y ácido fólico por lo que los tratamientos suelen ir dirigidos a que el organismo restablezca sus niveles necesarios. Un proceso que puede hacerse a través de suplementos, pero también a través de la dieta, que es fundamental cuidar y vigilar sobre todo en aquellos casos en los que la causa de la anemia es una mala alimentación.

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De esta manera, hay que tomar alimentos ricos en hierro. Entre los mejores están los pistachos, que además contienen altos nieles de minerales y magnesio, aparte de otras propiedades con las que se ayuda a conciliar el sueño o mitigar la fatiga.

También los filetes de hígado son una buena fuente de hierro, sobre todo, el hígado de carne de vaca. Si no gusta este alimento, se puede tomar la morcilla elaborada con sangre roja.

Los berberechos es otro de los productos más beneficiosos al contener una de las mayores cantidades de hierro que se puede encontrar en los alimentos. Además, ayudan a paliar los síntomas de cansancio que están provocados por la anemia.

Pero para fijar el hierro en el organismo, es mejor tomarlo siempre acompañado de zumo de naranja. Por el contrario, hay que evitar el vino tinto, el té verde y negro, el chocolate, la soja, las yemas de huevo y el café porque dificultan su absorción en el organismo.

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